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Eduard Riudavets: “Será difícil que Balears se quite el sambenito de tierra de la corrupción" PDF Imprimir Correu
dijous, 12 novembre de 2009
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Entrevista publicada al
diari Menorca, 9 de novembre 2009

Marga Vives / Palma
Eduard Riudavets Florit (Alaior, 1959) observa la arena parlamentaria desde su butaca de secretario primero de la Mesa. Hoy forma parte del complejo engranaje de ideologías que sustentan el segundo Pacte de Progrés en la Cámara. En los cuatro años anteriores militó en la oposición, siempre desde las siglas del PSM. El nacionalista menorquín comparte grupo parlamentario con el Bloc per Mallorca.

 
La crisis económica ha obligado a legislar a golpe de urgencia. Estas medidas de emergencia, ¿han restado protagonismo al resto de la actividad legisladora? 
La crisis está marcando la vida política aquí y en todo el mundo. Por una parte, tenemos la necesidad de hacer leyes mucho más dirigidas a la reactivación económica. Por la otra, existe una contención del gasto que también se percibe en la actividad legislativa. El Parlament está actuando en función de la realidad, que es la de una situación económica grave. 
Sin embargo ésta es una de las legislaturas de más actividad legislativa. Hay doce leyes que se preparan simultáneamente. Son leyes muy complejas todas y llegarán al Parlament este próximo período de sesiones. Por lo tanto, la actividad legislativa funciona con toda normalidad; otra cosa es que hayamos tenido que hacer esfuerzos suplementarios e impulsar decretos ley para hacer frente a situaciones muy concretas. 

Algunas leyes, como el famoso decreto Nadal, han tenido un trámite verdaderamente complicado. 
En este caso ha habido un problema político. Se tramitó como decreto ley a petición del PP, que introdujo la famosa enmienda del golf de Son Baco que UM retiró en su momento. El PP mantiene esta enmienda, no como herramienta legislativa sino para dividir al Pacte de Progrés. Esto ha retrasado mucho la tramitación del decreto ley, aunque debo recordar que este trámite no era necesario. 

¿Se ha retrasado ex profeso su aprobación para tratar de conseguir que el PP retirara la enmienda y evitar así que pueda prosperar con el voto del diputado Bartomeu Vicens? 
Es una posibilidad (que el diputado Vicens la apoye). Pero yo estoy en la ponencia y puedo decir que se ha pospuesto la votación de esta y de otras enmiendas por cuestiones técnicas y en ningún momento el PP se ha opuesto a que alargáramos el debate una semana más o dos. El PP también ha de ser consciente de que los intereses partidistas no han de estar por encima de los intereses generales. 

El PP se quejaba de la urgencia con la que se ha entregado el presupuesto de 2010. 
Como mucho puede que haya unos días de diferencia con respecto al calendario de otros años. Lo que pasa es que este año el período de sesiones acaba antes. En cualquier caso, son fuegos de artificio; las facilidades que da este Govern al PP no las viví en cuatro años, cuando yo estaba en la oposición. 

En Mallorca el PSM toma posiciones para definir su estrategia de cara a las elecciones de 2011. La última ha sido la dimisión de la consellera insular de Cultura y vicepresidenta del Consell, Joana Lluïsa Mascaró, para reforzar el papel político del partido. ¿A usted qué le parece esta decisión? 
La de Mascaró es la misma situación que ya han tenido UM y el PSOE en la institución; la de un portavoz que no tiene gestión directa. En estos momentos en que la situación es compleja, tener una voz propia y no condicionada por la gestión es una cuestión estratégica y de partido que me parece muy razonable. 

¿El Pacte garantizará su estabilidad para lo que queda de legislatura? 
La última fue una crisis del Consell de Mallorca. Como menorquín, y como diputado por Menorca, me molesta seriamente que las crisis del Consell de Mallorca pudieran haberse trasladado al Govern. Creo que es una falta de respeto al resto de las islas. En Mallorca falta cultura de pacto; en Menorca hace años que se vive de gobiernos de pacto, con una cierta lealtad y, naturalmente, con dificultades que se tratan de resolver por medio del diálogo. Los esfuerzos que se hicieron hace unas semanas para resolver la crisis mallorquina fueron enormes. Pero puede pasar cualquier cosa. Sé que mis compañeros del Bloc harán lo posible para que no suceda nada irremediable, pero dificultades las ha habido, las hay y las habrá. 

El Bloc pide que se suspenda a los diputados que se vean implicados en apertura de juicio por casos de corrupción. ¿Lo apoya? 
Yo creo que es la respuesta a una necesidad. Tengo pocas esperanzas de que esto vaya adelante, pero al menos hay una fuerza política –la única, por cierto, sin ningún diputado imputado– que propone una solución para que la ciudadanía vea que intentamos resolver el problema. 

Como miembro de la Mesa del Parlament, ¿le incomoda que su presidenta, Maria Antònia Munar, sea una de las personas imputadas en casos judiciales? 
Como miembro de la Mesa, en absoluto. No. Como político, es incómodo que haya imputados en un parlamento. Con todos los miembros de la Mesa hemos tenido siempre unas relaciones muy cordiales, y nuestra obligación es gestionar el funcionamiento del Parlament. Por lo tanto, no hay ninguna clase de incomodidad. Otra cosa, insisto, es la valoración que pueda hacer como diputado. 

La ley del Sector Público es uno de los proyectos estrella de la legislatura. ¿Se aprobará a tiempo? 
El desconcierto y la corrupción generalizada de la última legislatura hacen necesario aumentar los controles de las empresas públicas, pero a la vez este control no ha de suponer una falta de eficacia en su gestión. Estoy seguro de que el proyecto de ley estará en trámite parlamentario el próximo período de sesiones. 

Balears se gana a pulso el apelativo de ‘tierra de corrupción’. ¿Será difícil quitarse de encima el sambenito? 
Será difícil. Lo que pasa es que ya vemos cómo van Catalunya, o la Comunidad Valenciana, o Madrid... Balears vivió cuatro años de tirar el dinero público sin ninguna clase de control, y ahora lo estamos pagando. Sin embargo, al final esta etapa será una anécdota; tenemos fuerza suficiente para recuperar nuestro crédito.